Una despedida de cine, vacaciones en Roma

23 Jun

¿Quién no recuerda la historia de Gregory Peck y Audrey Hepburn en la película «Vacaciones en Roma? Cuando tras el amor entre la princesa y el periodista se impone la realidad con toda su crudeza el corazón desgarrado de los protagonistas nos transmite de forma inevitable y dolorosa toda su intensidad tanto a través de las palabras como  a través de los silencios. ¡Oh! ¡Cómo se evitan las miradas! ¡Cómo laten los corazones! ¡Cómo se palpa el sufrimiento! Porque el amor sigue adelante más allá de los caminos de quienes lo viven.  Esa esquina de la ciudad eterna es entonces una línea cruel que una vez cruzada mrcará un tiempo sin retorno. Nunca se empleará con más sentido y más desgarro la expresión doblar la esquina. Doblar la esquina y perderte para siempre y ya no verte y no volver a ver tu rostro y pensar que quizás nunca exitió lo nuestro, … Disfruta aal menos de las pocas palabras que los protagonistas en el momento cumbre de la despedida se intercambian, en casa y finalmente en el coche.

-Voy a doblar aquella esquina. Tú debes quedarte en el coche y marcharte. Prométeme que no me seguirás más allá de la esquina, sino que te marcharás y me dejarás… igual que yo te dejo.
-Así lo haré.
-No sé cómo despedirme. No encuentro palabras…
-No son necesarias

VACACIONES EN ROMA (William Wyler, 1953)

En fin. Ya que ya hemos llorado lo suficiente pensemos en esas otras despedidas nuestras que también son de cine. Las despedidas de soltero que celebramos en barco y las que son de cine pero bien alegres, las despeaventuras.

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